martes, 20 de diciembre de 2011

El ‘Observatorio del Mayor de Navarra’ apoya las movilizaciones contra las injustas medidas anticrisis

El Observatorio del Mayor de Navarra apoya todas las movilizaciones contra las injustas medidas contra la crisis que tendrán lugar estas semanas en Pamplona.
Apoya tanto la Manifestación convocada por la ‘Iniciativa popular por unos presupuestos participativos y sociales’ para el sábado 17 de diciembre como la Manifestación convocada por sindicatos mayoritarios para el 20 de diciembre “En defensa de lo público”.
Asimismo espera que las próximas movilizaciones sean unitarias, la única manera de que todos juntos –parados y trabajadores, pensionistas y ciudadanos- podamos hacer frente a las injustas medidas y las políticas neoliberales contra la crisis.

Pamplona 12.12.11

domingo, 20 de noviembre de 2011

LOS MAYORES ANTE LA CRISIS Y EL 20-N

En el bipartidismo de hecho que nos han impuesto, es de sobra conocido quiénes van a mandar en España en los próximos cuatro años: sean los de un partido o los del otro quienes se impongan, van a seguir haciéndolo las multinacionales y los mercados.

Aquí está la razón de que, por encima de un mínimo lógico, los candidatos no discrepan cuando hablan de sanidad, enseñanza, pensiones, prestaciones laborales o creación de puestos de trabajo, no vaya a ser que en la disparidad se deje constancia de propuestas concretas que haya que cumplir, aunque sea a medias, para guardar parte de la ínfima credibilidad que aún les queda en el haber político. Mejor así, generalidades en abundancia para los incautos y crédulos electores, de modo que con ellas se desembarazan de los compromisos a cumplir y de la posibilidad de incomodar a los jefes.

Ante semejante perspectiva, ¿merece la pena molestarse en votar?. Y en caso de hacerlo, ¿cómo acertar con el partido que menos embustes lanza?, ¿es posible castigar a través del voto a quienes han incumplido anteriormente sus compromisos?, ¿se puede uno rebelar mediante el voto?...

Cuando se publican las estadísticas de personas en paro y de aquellos que no tienen ingreso alguno por haber agotado las prestaciones por desempleo, o cuando se conocen las quejas derivadas porque la concesión de la renta básica se demora varios meses y las que son consecuencia de que la atención a personas dependientes (más de 8.000 en Navarra) no se cumple o hay retrasos en los pagos, ¿cómo no se manifiesta en la calle el dramatismo de semejantes situaciones?. Indudablemente, es la solidaridad del entorno familiar el colchón que aminora el rebote social de las mismas; y son los mayores, anteponiendo el bienestar de los suyos al propio y compartiendo lo poco o mucho de lo que disponen, o dejando de percibir aquella ayuda de los hijos que antes les aliviaba en su precaria situación y ahora la crisis impide mantenerla, los principales solidarios para hacer frente a lo que los entornos financiero y político, plagados de gente ambiciosa y carente de ética, han desencadenado. Lo cierto es que a los mayores les toca cargar con todo, pero volvamos a la realidad del 20-N…

La situación que nos está tocando vivir es ya lo suficientemente crítica como para aún así echar más leña al fuego, algo que parece hacerse a través de ciertas pretensiones políticas. Veamos un ejemplo:

El Departamento de Política Social, Igualdad, Deporte y Juventud del Gobierno de Navarra ha publicado un Anteproyecto de Ley Foral que regula la que han llamado renta de inclusión social y que sustituye a la Renta Básica. Fundamentalmente se endurecen los requisitos de acceso a esta prestación y se conduce a sectores de la población navarra a la pobreza absoluta y a la exclusión social. El Anteproyecto supone un nuevo recorte al sistema de bienestar social, esta vez dirigido contra los navarros que atraviesan momentos de mayor vulnerabilidad social, muchos procedentes del desempleo y que tras muchos años de trabajo ahora ya no tienen derecho a cobrar prestaciones contributivas. Ello supone un recorte de los derechos sociales de la ciudadanía de Navarra, aprobados en la Ley Foral 9/1999 para una Carta de Derechos Sociales.

Ante esta pretensión, y dada la actual situación socioeconómica y el previsible aumento de las personas que van a precisar de esas prestaciones, hay que exigir a los políticos que archiven el Anteproyecto y mantengan el acceso a la Renta Básica como se encuentra en la actualidad, y, además, que solucionen los retrasos en la prestación cumpliendo la legislación vigente. Se pueden equilibrar los presupuestos de otras formas, por ejemplo, combatiendo el fraude fiscal, y a través de ellas hay que hacerlo.

Hace tiempo que el Observatorio del Mayor de Navarra viene dejando constancia de que la crisis mundial que nos golpea amenaza con derribar las bases del estado del bienestar en el que se apoyan precariamente los mayores, y que lo más lamentable es que significa una crisis global del sistema capitalista puramente financiera que nada tiene que ver con la creación ni el reparto de la riqueza. Una crisis para justificar la locura de los recortes, los cuales siempre se dan antes en los sectores sociales en vez de en los sueldos de banqueros y cargos institucionales, o en inversiones en infraestructuras absurdas.

La primera tanda de recortes en Navarra está alcanzando a sectores como la sanidad, la cultura o los asuntos sociales, aquí el comentado Anteproyecto de Ley Foral es un ejemplo... como también lo es el pensionazo, uno de los mayores ataques al futuro de los mayores de hoy y al de los mayores del futuro que muestra la cara más fea de la crisis, la de la injusticia salvaje, trazada con medidas brutales como los desahucios y la amenaza del copago sanitario. Los responsables de la crisis, los bancos y el Gobierno, pretenden escaparse de la crisis así: unos, echando a la calle a familias enteras –ancianos incluidos-; el Gobierno insinuando que va a cobrar a los mayores parte de las medicinas porque gastan demasiado.

Hay que ser conscientes de que la actual es una crisis total que afecta primero a los sectores más vulnerables (parados, mujeres o inmigrantes) y que, a la larga, está robando el futuro a los jóvenes de hoy, los mayores del futuro.

Cumplida una década de existencia defendiendo el modelo público en la asistencia a la gente mayor, ahora, a la vuelta del 20-N, el Observatorio del Mayor de Navarra invita a todos a realizar una reflexión crítica de cara al sombrío futuro que nos aguarda y a votar en consecuencia. Nuestro ruego aquí queda, con el deseo de que sirva para plantarse ante la crisis desde la justicia social y la regeneración democrática que la puede impulsar.


Mª Luisa Carasusán. Presidenta del Observatorio del Mayor de Navarra


domingo, 2 de octubre de 2011

La crisis intergeneracional

Con el otoño, una vez más llega el primero de octubre, Día Internacional del Mayor, y de nuevo ha de ser no tanto una jornada festiva como una jornada reivindicativa. La crisis mundial que nos viene golpeando desde hace cuatro años amenaza ya con derribar las bases del estado del bienestar en el que se apoyan precariamente los mayores. Y lo más lamentable es que estamos asistiendo a una crisis global del sistema capitalista, puramente financiera, que nada tiene que ver con la creación ni el reparto de la riqueza. Y de la crisis a la locura de los recortes, siempre en sectores sociales antes que en sueldos de banqueros y cargos institucionales o en inversiones en infraestructuras absurdas.

Y la primera tanda de recortes en Navarra está alcanzando a sectores diversos, como la sanidad, los asuntos sociales o la cultura, que nos afectan directamente a los mayores: a la calidad del servicio sanitario, a las ayudas a la dependencia o a las subvenciones a las actividades culturales para mayores que este año han disminuido notablemente… E indirectamente, con rebajas salariales y desempleo, al nivel de vida de nuestros hijos que con frecuencia vuelven a casa desarbolando nuestra pobre economía, o a la educación, que compromete el horizonte profesional de nuestros nietos…

Después del pensionazo -uno de los mayores ataques al futuro del los mayores, al de los mayores del futuro-, ya ha asomado la cara más fea de la crisis –la de la injusticia salvaje- con medidas brutales como los desahucios y la amenaza del copago sanitario. Los bancos y el Estado, corresponsables de la crisis, han empezando a echar a la calle a familias enteras –ancianos incluidos- y aún insinúan que nos van a cobrar parte de las medicinas, porque gastamos demasiado… Pero cada vez somos más conscientes de que la actual es una crisis total que afecta primero a los sectores más vulnerables (parados, mujeres, migrantes, etc.) y, a la larga, robará el futuro a los jóvenes y a los mayores, convirtiéndose en una crisis intergeneracional.

El Observatorio del Mayor de Navarra, que acaba de cumplir una década de existencia en defensa del modelo público para la gente mayor, ha de realizar una reflexión estratégica de cara al sombrío futuro que nos aguarda, para reorganizarse y proponer medidas que salvaguarden nuestro porvenir, que es el de todos. A este espacio y a este tiempo de reflexión activista están invitados todos los mayores y, en especial, también los jóvenes, además de todos los colectivos y las asociaciones de la tercera edad que apuesten por el modelo público.

De momento, animamos a todos ellos a sumarse a la movilización social, a través de iniciativas lo más amplias y unitarias posibles -ya sean en torno a asociaciones reivindicativas, sindicatos progresistas o el 15M- capaces de plantar cara a la crisis desde la justicia social y la regeneración democrática que la puede impulsar.

El 1 de octubre, Día del Mayor, y todas las fechas de este otoño caliente que nos espera: ¡Los mayores a la calle! Nuestro futuro y el de toda la sociedad navarra está en juego en esta crisis intergeneracional.


Mª Luisa Carasusán Presidenta del Observatorio del Mayor de Navarra



domingo, 3 de julio de 2011

¿Hasta cuándo endeudados... e indignados?

En 2009, el catedrático de Estructura Económica en la Universidad Ramón Llull de Barcelona, Santiago Niño Becerra, vaticinaba en su libro El crash del 2010 una profunda crisis económica en España, con una larga depresión que, según él, podría prolongarse hasta 2020: la gran recesión será en 2010 y continuará hasta el año 2012; en 2015 se atenuará, pero sus efectos se alargarán cinco años más.

Esta idea de Niño Becerra ha sido criticada por su exageración, especialmente en lo concerniente a la evolución al alza del desempleo y por basarse en predicciones más que en datos empíricos. No obstante, su anuncio de que la tasa de paro superaría el 20% (la juvenil por encima del 40%) ya fue confirmado por la Encuesta de Población Activa en el primer trimestre de 2010: 20,05% de la población activa, o más de 4.612.000 desempleados. En tal caso, ¿cabe la desmesura en su planteamiento?.

Ciertamente, las previsiones (PIB y desempleo, por ejemplo) que aporta Niño Becerra para España son alarmantes y no nos permiten ver el futuro de forma halagüeña; más bien lo contrario. Con todo, hay datos económicos confirmados que reflejan una situación especialmente difícil, como es el hecho de que en los últimos años la deuda total española (la pública estatal, la de diputaciones y ayuntamientos, la de las familias, la de las empresas y la de las entidades bancarias) se ha situado peligrosamente por encima del Producto Interior Bruto (PIB), esto es, por encima del valor de todos los bienes y servicios producidos anualmente en el Estado. Esta situación se agrava dado el periodo de recesión económica en el que nos encontramos (decrecimiento de la producción y del trabajo, los salarios, los beneficios, etcétera), depresión que según los expertos va para largo. Entonces, ¿qué hacer con semejante déficit, con ese endeudamiento que a tantos y tantos ata de pies y manos?.

¿Qué ha sucedido en la economía mundial desde 2007?. Este año representa el inicio de la precrisis (2007-2010); es el momento en el que comienzan a aflorar los acontecimientos que poco a poco fueron detonando abiertamente la crisis: la manifestación de que había un problema financiero (¿para quiénes?); la puesta en marcha de los llamados planes rescate (¿con qué dinero?); la acumulación a la deuda ya existente de otra nueva (¿la de quiénes?); la disminución de la actividad, y el consiguiente aumento del desempleo.

Más incertidumbre: ¿Cuándo se va a superar la recesión económica y decrecer al mínimo las altas tasas de paro y los elevados porcentajes de endeudamiento?. ¿Qué estrategias se están aplicando para salir de la crisis?. ¿Se es consciente de que el modo de hacer que la propició está agotado, que no cabe utilizar herramientas semejantes a las que anteriormente fueron utilizadas?. ¿Se aplican los elementos productivos básicos de utilidad, eficacia y optimización?. ¿Se tiene en cuenta que lo importante es lo necesario?... ¿Dónde se está poniendo la solución?.

La recesión, el paro y el endeudamiento se han convertido en un embarazoso rompecabezas económico, pero a la vez han generado una contrariedad social igualmente grave, especialmente cuando las actuaciones económicas emprendidas para desembarazarse de él han pasado por encima de los derechos, las expectativas y las necesidades de muchos colectivos sociales y de la gente de a pie: la indignación.

Esas actuaciones han sido las drásticas medidas relacionadas con la reducción del déficit público (subida del IVA, aumento de impuestos en productos como el tabaco, reducción de salarios a funcionarios... y al final, ¿qué hará el Gobierno para cumplir con lo que se ha comprometido en esta cuestión?). En cambio, en otros temas faltan medidas, como en el sector financiero donde no se sabe qué freno se está poniendo a la influencia de la banca extranjera en la de aquí; o en la deuda familiar (no hay que dejar pasar por alto el recordar que una de las causas fundamentales de la misma ha sido la irreflexiva compra de viviendas, principales y secundarias, a altos precios y mediante créditos a bajos tipos de interés en su momento) que hoy, con el alto desempleo, supone un problema sin solución para muchas familias; o en el tema de la crisis de las pequeñas y medianas empresas que ya no pueden recurrir al plan E.

El pasado 19 de junio, en el conjunto del estado español se concentraron alrededor de 200.000 indignados, cantidad que a unos les pone en guardia y a otros, que la comparan con los 23 millones de españoles que participaron en las elecciones del 22-M, les resulta insignificante. Con todo, ¿qué tiene más peso social, la papeleta que introduce en la urna un elector o la presencia en la calle de un indignado?.

Los indignados concentrados dejaron bien claro que su enojo iba contra las medidas tomadas de ajuste económico, el autismo de la clase política y la tolerancia de los partidos hacia la corrupción. A éstos se les echó en cara que han abandonando su función de ser el instrumento de participación política del ciudadano, especialmente en la gestión de la crisis económica donde se han dejado llevar por los mercados financieros del FMI y la Eurozona, olvidándose de los desempleados, sobre todo de los jóvenes.

Hay quienes piensan que las concentraciones de indignados son una novedad intrascendental; sin embargo, más prudente es verlas como una manifestación social real a tener en cuenta. Pensemos en lo que está pasando en Islandia.


José Ramón Díez Collado.

Miembro del Observatorio del Mayor de Navarra.

sábado, 18 de junio de 2011

Nonagenarios y 22-m

A finales de marzo, un medio de información revelaba que dos adolescentes de 93 años habían alentado en Madrid a la indignación juvenil mediante la no-violencia, para despertar conciencias: “Buscad y encontraréis motivos para la indignación; coged el relevo, la peor actitud es la indiferencia”, fue la frase resumen del propósito de Stéphane Hessel y José Luis Sampedro, autor y prologuista, respectivamente, de la publicación que se presentaba, ¡Indignaos!. Dos superabuelos con la mente muy lúcida, hubiera añadido yo.

Se explicaron los motivos de la indignación: “El poder del dinero no ha sido nunca tan grande, insolente y egoísta con sus propios servidores, hasta con los de las más altas esferas del Estado. Los bancos, privatizados, se preocupan ante todo de sus dividendos y de los altos salarios de sus dirigentes, pero no del interés general”. E igualmente se avisó de las razones para indignarse en esta sociedad adormecida: “Los responsables políticos, económicos, intelectuales y el conjunto de la sociedad no deben abandonar sus responsabilidades, ni dejarse impresionar por la actual dictadura de los mercados internacionales que amenazan la paz y la democracia”. Además, se denunció a los medios de comunicación de masas que “proponen como horizonte para la juventud el consumo sin freno, el desprecio de los más débiles y de la cultura, la amnesia generalizada y la competición a ultranza de unos contra otros”.

Hessel, en “Indignez vous” (2010), ya había dado un toque de alarma a la juventud y a los no jóvenes: “Mediante la indignación de la no-violencia a todos compete velar para que la sociedad sea algo de lo que sentirse orgulloso”. Para él, es la hora de indignarse y reaccionar, el momento de pasar a la acción, aún siendo consciente de que a ello no van a colaborar quienes actualmente “(des)gobiernan”, ni “la oposición que únicamente espera a que los higos caigan de la higuera por sí solos”.

En esta línea, en abril apareció “Reacciona. 10 razones por las que debes actuar frente a la crisis económica, política y social”, de varios autores y prologado por Hessel, una publicación que pretende encauzar la angustia de un sector creciente de la sociedad española, derivada de la crisis económica, política y social que se está viviendo.

Rosa María Artal, una de sus coautoras y coordinadora del mismo, invita a estar en guardia frente a la (des)información que recibimos y el lenguaje controlador usado que desactiva la crítica y el raciocinio: “Resulta paradójico el conformismo con que la sociedad española vive la merma paulatina y constante de sus derechos. La crisis, como recurso comodín, pretende justificar cualquier medida, pero no es serio exigir cada vez más sacrificios a los paganos de un sistema injusto y por los errores de otros”. “No por casualidad, en la década de 1990 comenzaron a aplicarse grandes cambios en el lenguaje (ejemplos: expulsión sin indemnización por ´flexibilidad en el empleo´, despidos por ´regulación de plantilla´, merma sin paliativos por ´reforma laboral´, programas para el bienestar ciudadano por ´gasto social´, gasto en infraestructuras por ´inversión´, especulación por ´mercado´, etc.); eran una parte de toda la estrategia neoliberal decidida a imponer sus postulados”.

Esta periodista también ha analizado las barreras sociales que se imponen con la edad: “Hoy se apuesta por la fachada hueca, por el empuje frente a la experiencia. La edad madura, respetada en el pasado, no había sufrido antes el acoso discriminador actual, arbitrariedad que, sin embargo, acarrea consecuencias negativas para la economía productiva (a cambio de dejar de pagar sueldos dignos a trabajadores experimentados se remunera con sueldos baratos a los nuevos contratados sin experiencia) y la vida social (la sociedad aparece segregada)”. El Observatorio del Mayor de Navarra es consciente de todo ello.

Están próximas las elecciones del 22 de mayo y desde el Observatorio a todos invitamos ir a votar con las conciencias indignadas, y a los mayores discriminados por la edad, que en período de elecciones son el bocado apetitoso perseguido por los partidos, votar a quienes presenten programas en los que tengan cabida las reivindicaciones de la tercera edad tantas veces manifestadas, las generales (1. Que la Administración actúe siendo consciente de que el mundo del mayor no es homogéneo, sino plural. En él se dan diferentes realidades por la edad, las cuantías de las pensiones, las capacidades físicas e intelectuales o el sexo –más mujeres, frecuentemente viudas con bajas pensiones-, por ejemplo. 2. Promover la presencia de los mayores en la política activa. A pesar de representar un porcentaje cada vez más elevado entre los votantes, en las listas de candidatos los mayores de 60 años apenas están representados. ¿Acaso, además de ser considerado no activo como productor, lo es también como no activo políticamente?, ¿se elimina y/o desprecia hoy la riqueza de la experiencia, cuando en el pasado eran los mayores quienes representaban la autoridad y dirigían la sociedad?, ¿porqué a pesar de que el mayor actual es mucho más joven que el de antaño es relegado y excluido de los puestos de responsabilidad, salvo en las altas finanzas, la iglesia y el ejército?. 3. Que los servicios públicos cubran las necesidades de lo que consideramos, junto con la salud, la educación y las pensiones, el cuarto elemento básico o pilar de la sociedad del bienestar: la atención a los dependientes) y las concretas (4. Creación y/o revitalización de los Consejos del Mayor como instrumentos de control y participación en los servicios y equipamientos especialmente orientados a los mayores. 5. Llevar a cabo acciones para que los espacios municipales sean lugares de encuentro e intercambio intergeneracional, evitando que se consoliden guetos por edades. 6. Que en los centros de atención primaria exista personal especializado en geriatría, capaz de atender los casos específicos de los mayores como los de quienes les cuidan. 7. Que la atención domiciliaria sea de proximidad y un servicio público que no quede en manos de empresas privadas. 8. Construir más viviendas y pisos tutelados sin barreras arquitectónicas. 9. No al copago, al menos de forma generalizada. 10. Más centros de día y residencias de carácter público).

Por último, hay que exigir a los partidos políticos que estén a la altura de las circunstancias y que sus discursos se centren en los programas propios y en cómo van a solucionar los problemas que afectan, si es que los conocen, a quienes piden el voto.


José Ramón Díez Collado.

Miembro del Observatorio del Mayor de Navarra.



Mayores y candidaturas en Elecciones 2011

El Observatorio del Mayor en Navarra no puede sino lamentar el poco espacio e importancia que los partidos políticos han concedido durante la campaña electoral a abordar y plantear soluciones a los problemas de las personas mayores. Por otra parte, y siguiendo una línea de observación iniciada en elecciones anteriores, el Observatorio ha constatado de nuevo el escaso protagonismo de hombres y mujeres mayores de 60 años en las candidaturas. Resulta cuando menos insólito que a la vez que se propone prolongar la vida laboral hasta los 67 años e incluso más allá de esta edad, se prescinda, a nuestro juicio frívolamente, de la experiencia, madurez y capacidades de las personas mayores de 60 años a la hora de encabezar y, en su caso, asumir puestos de responsabilidad en los asuntos públicos. Se trata de una pérdida lamentable para la sociedad. Del mismo modo que algunos hablan refiriéndose a los jóvenes del riesgo de que se pierda o malgaste “la generación mejor preparada”, el Observatorio considera que una sociedad que relega y excluye de puestos de gestión del bien común a “la generación de mayores mejor preparada”, como la definía un cronista local recientemente, comete un grave y lamentable error.

Pamplona, 18 de mayo de 2011